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Ivan Karl, el pintor del Lolog

Patricio Scorza

Ivan Karl, el pintor del Lolog

Iván Moricz Karl, nació en Székesfehérvár, Hungría, el 10 de diciembre de 1941, en el contexto de una Europa convulsionada por la segunda guerra mundial. En 1944 la familia debió exiliarse en Goess, Austria, y finalmente  en 1950  emigraron a la Argentina.

Cursó sus estudios en Buenos Aires, en el Colegio San José, de los Padres Bayoneses del Sagrado Corazón de Betharram.

De pequeño pintó con acuarelas y se sintió fuertemente atraído por el arte. Ya en su adolescencia, admirador del cuadro “la joven liebre” del pintor renacentista Alberto Durero, quedó atrapado por el hiperrealismo.

Discípulo del reconocido pintor argentino Axel Amuchástegui, se especializó en dibujo y pintura naturalista, desarrollando sus primeras obras dibujadas a pincel y coloreadas con tinta, para años más tarde volcarse al acrílico.

Luego de un paso de tres años por México estudiando ingeniería, regresó al país en 1965, y se dedicó al dibujo y a la pintura, bajo la tutela de su maestro.

En 1965 y 1966 realizó los trabajos que ilustraron los almanaques de “Pájaros y Mamíferos Argentinos”, de la empresa Bayer Argentina.

En 1967, presentó dos obras de su autoría en el concurso de dibujo y pintura, “Cabeza del Toro Aberdeen Angus”, organizado por la Corporación Argentina de Aberdeen Angus, y obtuvo el primer y tercer premio, hecho que marcó un hito en su carrera artística.

En 1977 se estableció en El Chateau, una propiedad a orillas del lago Lolog, donde durante 5 años desarrolló una fructífera producción de obras inspiradas en la flora y fauna del bosque andino patagónico.

Finalmente se mudó  a El Boquete, “su lugar en el mundo”, un enclave fascinante ubicado en el extremo sudoeste del lago, donde habita hasta el día de hoy en una cabaña otrora abandonada que debió refaccionar, propiedad de Parques Nacionales.                                                                      

Su pincel exquisito, y una interpretación  sutil y detallada de la naturaleza que lo rodea,  son los ingredientes que han forjado el virtuosismo de sus obras, requeridas  por coleccionistas de todo el mundo.

Entre muchos de sus logros, Iván ha expuesto sus obras en afamadas galerías de arte internacionales, como Sotheby´s  Gallery ,  y Tryon Gallery, en Londres. Ha realizado pinturas para la Joyería Sarowsky en Austria. Y en 1977 fue invitado a exponer en Johanesburg, Sudáfrica, por el Fondo Mundial para la Vida Salvaje, World Wildlife  Found,  (WWF), la más importante fundación conservacionista independiente a nivel mundial.

Su vida en El Boquete:

Recuerdo la primera vez que lo visité en su cabaña y  le pregunté dónde trabajaba en sus obras, a lo que me contestó con una sonrisa, yo no trabajo, dibujo y pinto… toda una filosofía de vida.

Iván pinta principalmente en la época invernal, cuando los días son duros, y rodeado de soledad aprovecha para plasmar sus obras. Si hay algo que llama la atención es la gran cantidad de leña acopiada ordenadamente y protegida en diferentes lugares, pero tiene su explicación, el primer invierno que pasó en El Boquete hace mas de 30 años, no tuvo  leña suficiente y el recuerdo del frío sufrido aún cala hondo en su memoria.

Cada obra es minuciosamente estudiada, y ningún detalle queda librado al azar. Refiriéndose a una pintura donde puede verse a un halcón posado sobre un tronco con un ratón muerto entre sus garras, me comentó, “ves, al ubicar al ratón de esta manera en el tronco, busqué que la imágen no resultara tan chocante”.

Iván es un gran observador, y conoce a las especies en su entorno como pocos. Él concibe a las aves como criaturas perfectas dignas de ser inmortalizadas. Durante sus largas caminatas por el bosque recoge información, y la analiza minuciosamente. En su mente  atesora finos detalles de hojas, frutos, troncos, plumas, pelos… el pincel será  “il postino”,  encargado de transmitirlos.

Durante el verano, su gran ocupación es recibir amigos, y un rústico fogón cerca del lago, se transforma en el mejor de los salones. El cielo inconmensurable plagado de estrellas aporta su cuota de magia, y las largas tertulias alrededor del fuego generan intercambios fabulosos… el lugar tiene mística, y transmite un magnetismo especial.

¿Cómo estás chiquilín ?, es su frase recurrente cuando las miradas se encuentran, su interés es auténtico, él quiere que todos se sientan bien en El Boquete.

Iván Karl, “el pintor del Lolog” un artista genial, apasionado, y carismático, un hombre valiente que eligió vivir en soledad para desarrollar su talento, un hombre bueno, un gran amigo. –

Un pensamiento en “Ivan Karl, el pintor del Lolog

  1. Mi visita a su refugio , aunque una sola vez, fué mágica. Nos recibió con mucha calidez , casi como si nos conociéramos , nos invitó a pasar a la cabaña y nos convidó con sidra . Nos agradeció haber bajado a visitarlo. Persona muy magnética.
    Siempre vamos en enero y éste enero 2020 fué muy ventoso para embarcaciones chicas por lo que no nos bajábamos las pocas veces que fuimos al fondo del lago.

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